Si y No
En nuestra sociedad pareciera que el SI está implícito
cuando no decimos que NO. Aparentemente es menos poderosa que
el NO, sin embargo es en el Si donde aparece nuestro compromiso
al aceptar.
Imagina cómo ponemos en juego nuestra
integridad personal cuando decimos que SI y luego no actuamos
coherentemente con lo que dijimos.
Creemos que tenemos
beneficios secundarios al decir siempre que SI a los demás intentando
en vano obtener aprobación, buscando que nos quieran, pretendiendo
que piensen bien de nosotros, creyendo cumplir el mandato de ser
buenos y de estar siempre disponibles para los demás.
Sin embargo,
dejamos de lado algo muy importante al dejar de decir SI explícitamente
a nuestras necesidades. Dejamos de estar disponibles para nosotros
mismos al dejar de comprometernos con nuestro bienestar, con nuestra
salud, con el respeto a nuestra necesidad de tiempo personal, con
nuestros sueños, con nuestra necesidad de amor, de éxito profesional,
de goce estético, de placer cotidiano.
Así dejamos pasar por nuestra vida
las oportunidades que se nos presentan. A veces, por temor al fracaso,
por no sentirnos lo suficientemente fuertes para asumir el compromiso,
por no sabernos dignos de afrontar el riesgo.
Cuán fácil
nos resuelta decir SI a los pedidos y exigencias de los demás y qué
difícil decirlo a nosotros mismos cuando nuestros sueños y deseos
se hacen presentes.
Por creer que no lo merecemos, y a
veces simplemente porque no sabemos reconocer lo que necesitamos
para ser personas libres de decir que SI cuando queremos decir SI
y libres de decir NO cuando queremos decir NO.
Es imposible tener
un Si honesto disponible para otros, cuando no lo tengo para conmigo,
porque este Si a los otros saldrá de un mandato y no de mi corazón.
Esta
tarea es madurar, evolucionar, aprender a confiar en nuestras decisiones,
en nuestras posibilidades, en nuestros sueños. Para cumplir con la
sagrada misión de ser felices en esta tierra honrando la vida que
nos es dada.
Por tanto decir SI me compromete ante mi mismo a
decir
Si, al respeto a mi ser sagrado
Si, al
privilegio de estar vivo
Si, a mis necesidades, gustos
y preferencias,
Si a aquellas cosas o situaciones que
me generan placer, comodidad y bienestar
Si al aprendizaje
Si a los cambios
Si a las mejoras, a
la prosperidad, al éxito
Si al compromiso con mi presente
Si a
desempeñar mi misión en este mundo
Si al derecho de amar
y ser amado
SI a soñar y a trabajar con todas mis fuerzas
para que estos sueños sean la realidad que merezco.
Nora
Elena Lainz